Humanos en Red

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6.6.15

Moldeados por lo cotidiano








"Tienes la frescura,
y la tranquilidad,
de una persona,
que no parece dejarse agitar,
de los embates que nos propinan los afanes cotidianos".




Una misma y el revés de mì misma.
Un espejo.
La mirada del otro y mi propia mirada.
Ambos, detrás del espejo y de su reflejo.

He buscado, desde que tengo recuerdo, conocerme.
Desde muy pequeña he hablado a solas en el jardín de mi casa,
con seres que yo misma inventaba.
He buscado, desde antes de tener razón,
el bienestar en las raíces de las flores y en la dureza de las piedras.
Seguramente, esa frescura que encuentras, sea el destello de aquellos tiempos:
la suma de mis días pasados, mi presente y el deseo de un futuro.
En el revés de una lágrima, estoy segura, la vida se ve desde otro ángulo,
ya que nunca será lo mismo mirar el pasado de frente que mirarlo de espaldas.
Siento la frescura.
La retengo cuando presiento que me abandona,
y la recuerdo cuando estoy lejos de ser yo misma.


Esa tranquilidad, simplemente es irreal.
No encuentro su definición, por lo cual imagino que no me acompaña.
Nunca me acompaña.
Ahora mismo me doy cuenta de que no la quiero, y estoy madurando en ello.
Seguridad, eso es lo que siento.


Belleza es ver a una persona,
reconocerse en ella,
Besar sintiendo lo mismo,
soñar deseando exactamente lo infinito.
Se es una cosa y todas sus posibilidades.
Que más desearía que ser.
Ser siempre: la gloria de no parecer.


Dejarse agitar...
ahora podría decir que si.
Me dejo agitar suavemente, impacientemente, ferozmente, amorosamente.
Incluso así, pude no parecer....
Elegir en el cuando y en el donde,
será ideal llorar, gritar, reír, amar.
Será ideal siempre un momento más.

Es triste desear morir cada noche. Punto.
La felicidad se siente y se encuentra en ese momento, en que la vida es bella,
y se recuerda con tristeza cierta, el haber deseado no existir siquiera.

El hecho de perseguir un amor es una propuesta sinsentido,
se sufre entonces:
por buscar, por no buscar,
se tiene amor,
se desea no tener amor,
el amor se desea soledad,
y la soledad se aburre de su propia suerte.
Entonces están: lo cotidiano y sus falencias,
lo absoluto es amor y el amor es intacto,
¿no?

Allí estamos, parados para los embates.
Nosotros, un todo.
Moldeados por lo cotidiano,
delineados en lo que somos.

Me imagino siendo una nota de música,
sonando una noche en alguna cuerda de guitarra,
ser infinita, nueva y redundante música,
siendo fiel a ese asalto,
que por tratar de esquivarlo es muy probable que no consiga nada.

Ser libre en la aturdidora felicidad,
ser leal a la silenciosa tristeza.


Manuela




Tomaré esas composiciones, haré míos los horizontes inciertos que nombras.

Manuela